En este tema aprenderás sobre el fundamento con el que arranca esta nueva serie de enseñanzas sobre la justicia de Dios, a partir de Isaías 45:8 y la imagen del rocío que cae del cielo para hacer germinar juntas la salvación y la justicia. Conocerás la palabra hebrea "tsedeq" y sus derivados —justo, justicia, justos y justificados— y descubrirás por qué la justicia de Dios va mucho más allá del juicio final, con base en Jeremías 23:5-6 y 33:15 sobre el renuevo justo que hace que Dios sea llamado "Jehová, justicia nuestra". También verás, con Isaías 48:17-18 y Mateo 6:33, por qué esa justicia se compara con las ondas del mar y no con la balanza ciega de la justicia humana.
En este tema se repasará brevemente el rocío de justicia de Isaías 45:8 y aprenderás sobre la palabra hebrea "yeshá" (salvación), cuyo significado va mucho más allá de ir al cielo: libertad, liberación, prosperidad, seguridad y esperanza en medio de la dificultad. Conocerás, con el ejemplo del joven rico, por qué la salvación es un proceso y no un evento de un instante, y descubrirás la imagen de las cisternas rotas de Jeremías 2:11-13 para entender por qué hace falta una reforma antes de que llegue el verdadero avivamiento.
En este tema se repasará brevemente el proceso de la salvación y aprenderás sobre el mover apostólico como la herramienta que Dios usa para establecer su justicia en la Tierra, recorriendo la historia de los movimientos ministeriales —magisterial, pastoral, evangelístico, de intercesión y profético— que abren camino a lo apostólico. Conocerás la diferencia entre el apóstol y el mover apostólico, lo apostólico vertical y horizontal, y descubrirás en Apocalipsis 3:18-20 el llamado a comprar oro refinado y colirio para los ojos, para abrirle la puerta a Cristo y sentarte con él en su trono.
En este tema se repasará brevemente lo aprendido sobre el mover apostólico y aprenderás sobre la diferencia entre la justicia que viene por la ley y la que viene por la fe en Cristo, a partir de Filipenses 3:7-10 y su relación con el poder de la resurrección. Descubrirás por qué conocer a Cristo implica conquistarlo a él y no solo esperar a que él te conquiste a ti, y verás, con varios milagros de sanidad de los evangelios —la mujer que tocó el manto, el paralítico bajado por el techo, el ciego que clamó a gritos—, que la justicia de Dios no responde a una fórmula fija sino a la fe puesta en acción según la voluntad del Padre.
En este tema se repasará brevemente lo visto en Filipenses 3:9 sobre la justicia por la fe y aprenderás sobre los dos grandes enemigos que te apartan de hacer la voluntad del Padre: la impetuosidad y la insolencia, ilustrados con la historia de Rubén en Génesis 49:3-4, quien perdió su primogenitura por hervir como el agua sin control. Conocerás también, a través de la figura del garante de un préstamo, por qué lo que no resuelves con el tiempo se vuelve una demanda espiritual, y descubrirás, con el ejemplo de David delegando en su vejez, que la justicia no se trata de la velocidad con la que actúas sino de llegar a tiempo y dejar un legado.
En este tema se repasará brevemente la relación entre la justicia y hacer la voluntad del Padre y aprenderás que el reino de Dios es paz, justicia y gozo, y que la salvación es apenas una parte de esa justicia: la condición que Dios necesita en ti para poder entregarte su amor, su misericordia y su gracia sin dejar de ser justo. Descubrirás la diferencia entre creer y tener fe a través de la historia de Saulo de Tarso, quien quedó ciego tres días en el camino a Damasco hasta que su ayuno y su obediencia manifestaron una fe genuina, y entenderás por qué, sin justicia, la cruz de Cristo habría sido innecesaria.
En este tema se repasará brevemente por qué la justicia es la condición para recibir el amor y la gracia de Dios y aprenderás cómo la cruz manifiesta a la vez la justicia y el amor de Dios, ilustrado con la parábola de un préstamo y un pagaré donde Dios se convierte en cobrador y pagador al mismo tiempo. Descubrirás por qué la fe sin obras es muerta y por qué ya no basta con repetir fórmulas espirituales de memoria, como una tabla de multiplicar, sino que hace falta escuchar la voz específica de Dios para cada situación. Y verás, a través de la vida del profeta Elías —la viuda de Sarepta, la resurrección de su hijo y la nube que anunció el fin de la sequía—, cómo la fe que te pone en el lugar correcto y la obra que haces en obediencia activan juntas la justicia de Dios que trae el milagro.